De la serie: «Correo ordinario»
Leo en diversas bitácoras comentarios sobre el rincón del blogger que montó el PP en su convención; comentarios elogiosos, en su mayoría, puesto que la mayor parte de bitácoras que yo sigo se incardinan en el ámbito de la derecha política o sociológica. Ya he dicho alguna que otra vez que la izquierda no tiene una blogosfera muy digna de llamar la atención, aunque hay alguna que otra cosilla muy encomiable y muy bien hecha. Desde luego, el PSOE no tiene una proyección importante, seguramente porque nadie de izquierdas de verdad se considera afín a ese partido y de izquierdas de verdad queda ya muy poca gente. Así pasa lo que pasa y le pasará lo que le pasará. Pero, bueno, todo llegará, no nos adelantemos...
Hace bien el PP, por tanto, mimando un ámbito en el que juega en casa y que, en contrapartida a no poder controlarlo (y ojo, que eso es un riesgo), tampoco le cuesta ni un duro ni le carga con la menor responsabilidad política. Todas las ventajas y casi ningún inconveniente.
Además, el PP tiene algún que otro nombre de prestigio, como Félix González Pons, un hombre rara avis en la clase política que ha roto varias lanzas -con mejores o peores resultados, pero las ha roto- en favor de los internautas. Va bien tener a alguien así en el congelador para utilizarlo como contrapeso de los ignorantes digitales de que tan bien está nutrido el partido (y en eso sí que se parece al otro como un gemelo univitelino).
Pero, dicho todo esto, también anida en mi ánimo el timeo danaos et dona ferentes. Los mimos del PP a la blogosfera me suenan un poco como a los elogios que oímos muchas veces los catalanes: «¡qué industriosos! ¡qué trabajadores! ¡qué serios! ¡vosotros sí que sois europeos!» y una rara sensación en el tercer espacio intercostal te dice que debajo de eso están, en realidad, queriendo decir: «¡ya os daría yo a vosotros catalán, so polacos! ¡mano dura! ¡peseteros! ¡muermos!». Con el PP y sus rincones blogosféricos me pasa igual.
Quizá sea esa desconfianza sistemática (y, por otra parte, tan justificada por los hechos) que guardo hacia los políticos, pero me fío poco de eso de que le hagan caricias a algo que no controlan. Si he dicho que la blogosfera -al menos, la blogosfera que percibo yo- es mayoritariamente de derechas, también conviene aclarar que es independiente: no se trata de una derecha rajoyana, ni aznarista, ni cosa por el estilo; se trata de gente del ámbito liberal (del ámbito económico liberal: ubicar el liberalismo como actitud política exclusivamente en la derecha es una falacia) y conservadora que se siente representada -o menos mal representada- en el PP, pero que frecuentemente no oculta críticas. Cuando yo digo que Rajoy no tendrá claras oportunidades de victoria hasta que se quite de encima a la perrera, no lo digo por mí ni por los que piensan como yo, que jamás votaremos al PP (en realidad, sospecho que jamás votaremos) sino a la vista de los comentarios de ese amplio ámbito conservador, que aprecia la política bien estructurada y ordenada, no de la bronca futbolera que gustan de montar día sí día también los acólitos de Aznar que Rajoy -un político muy valioso, dentro de lo que cabe en el gremio, que va lamentablemente camino del desperdicio- tiene que aguantar a su vera a modo de comisarios políticos.
Por lo demás, obras son amores. Los rincones blogosféricos están sin duda muy bien, pero de nada sirve montar rincones si solamente se utiliza a la blogosfera, por más afín que sea, como elemento de autopromoción y no como fuente fiabilísima de información sobre las necesidades y sobre las opiniones de los ciudadanos lo que, por otra parte, les iluminaría ampliamente sobre la realidad de la red y de muchas otras cosas. Porque si lo hubieran hecho, no habrían sido posibles comentarios indicativos de tan supina ignorancia digital como el de la diputada popular que dijo que el acceso universal a la cultura no podía hacerse a costa de los autores.
La pregunta de cómo pueden casarse 0 votos en contra del proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y los rincones del blogger queda en el aire ad libitum y sin contestación.
Lo que habrá que ver para partirse de risa -ya no nos quedarán lágrimas- será el día en que todos esos se caigan del guindo y vean la luz de los nuevos tiempos: habrán causado, para entonces, un daño tan tremendo, que ya veremos cuánto tiempo y esfuerzo nos cuesta recuperarnos de la brutal pérdida de competitividad y del atraso tecnológico, pero seguro que nos depararán el espectáculo de ponerse medallas de pionerismo político y de echar al adversario la culpa de los males actuales que entonces, a toro pasado, resulten más evidentes.
En ese momento, por supuesto, rescatar las actas de algunas votaciones parlamentarias respecto de tres o cuatro temas, se considerará desestabilizador y propio de extremistas y de pendejos electrónicos.
Virgencita, que no falte mucho o nos plantamos en el 98. Del siglo XIX.
Curiosamente, aunque parezca que hay más presencia de derechas (o más bien liberal, como dices) en la blogosfera, entre los diputados y políticos es justamente al contrario por lo que he visto.
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