domingo, 5 de marzo de 2006

Islas Canarias

De la serie: «Pequeños bocaditos»

Me escribe un señor que, tras alabar mi bitácora (muchísimas gracias), me pide que incluya en la columna de la izquierda, en el apartado Prensa digital, el enlace a un medio digital canario -que, en papel, es de distribución gratuita- llamado «Canarias Ahora». La verdad es que no había pensado territorializar mi apartado dedicado a los medios digitales: mi idea simplemente es la de recoger los medios españoles más importantes en la red (desde mi personal e intransferible punto de vista), y sólo incluyo algún medio de ámbito catalán (barcelonés, más bien) y asturiano por mi personal vinculación con ambas localizaciones geográficas; por afinidad, cabe -si se da el caso- que algún día incluya algo aragonés, puesto que en Aragón están las raíces de mi esposa y, por tanto, de mis hijas. No he tenido ni tengo, al presente, aparte de estas excepciones, proyecto o intención de que en esta parte de la columna se organice una suerte de representación territorial de medios digitales. Sobre todo porque esta bitácora está dedicada al conocimiento en general y a su discurrir por la red y eso es un concepto para el que la territorialización es un contrasentido en el que sólo caben unas escasas excepciones como las citadas por el hecho de que, después de todo, esto también es una bitácora personal. De la misma forma, hay bitácoras excelentísimas que no están enlazadas aquí porque se apartan de la temática de la mía o, de otro modo (en Otras cositas, por ejemplo), porque tampoco las siento vinculadas a mis centros de interés, a mi personalidad o a mis afectos.

No se disguste, pues, mi desconocido admirador canario si no accedo a su petición, dejando la cosa en el enlace que consta en este mismo articulito.

Esto dicho, es verdad que las Islas Canarias son una asignatura pendiente. Personal mía, puesto que no las conozco y creo que general de España. La lejanía física, todavía hoy, en este mundo tan tic, es una barrera considerable. Recuerdo de mis épocas -que empiezan a estar ya lejanas- de destino en el Departamento de Agricultura la frecuente aparición de nuestras islas atlánticas en diversos textos de la Unión Europea referidos a los plátanos y al tabaco, formándome la imagen de que esto y el turismo conforman toda la economía de la región. Seguramente no es cierto, pero uno necesita agarrarse a los estereotipos para identificar lo que no conoce. Tampoco parece que los canarios, como autonomía, políticamente, tengan un interés notorio en participar de la política común española.

¿Se aíslan? ¿Están aislados a su pesar? No lo sé. Y este no saberlo, este desconocimiento -compartido por la gran mayoría de españoles- es dramático, de verdad que no exagero con la palabra: es dramático.

Hay un pedacito de algo nuestro por allá abajo y nos permitimos el criminal lujo de ignorarlo.

Quizá habrían de pedir a gritos la autodeterminación para que la perrera se pusiera como loca y, aunque fuera en negativo, las Islas Canarias estuvieran más presentes en nuestra cotidianidad.

Pero habrá que aprobar la asignatura (en lo personal y en lo nacional).

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