miércoles, 10 de enero de 2007

Plas, plas, plas

De la serie: «Pequeños bocaditos»

Sí señor, sí, así se pisa. Ovación estruendosa con el respetable puesto en pie y petición clamorosa de las dos orejas y el rabo. Fuera gorros. Esto es predicar y dar trigo, esto es lo que hay que hacer y este es el camino recto y correcto.

El conseller Tresserras (Cultura) ya me produjo una grata impresión cuando propuso una solución posible y constructiva para el problema de RTVE en Catalunya, pidiendo que en vez del sistema de desconexiones más o menos frecuentes, más o menos largas, de mayor o menor duración, simplemente la Televisión Española en Catalunya tuviera un canal propio en TDT, abríendose con ello la posibilidad de emitir las veinticuatro horas del día. Si algunos ciudadanos -sectarios, histéricos y peperos aparte- albergábamos una cierta prevención por el hecho de que un nacionalista radical (Treserras es de ERC) se hiciera cargo de la conselleria de Cultura i Mitjans de Comunicació, esa primera intervención pública de su titular nos había ya llevado a una relajada tranquilidad. Bueno, ese señor será lo que sea pero parece que, al contrario que la mayoría de políticos, piensa con la cabeza y no con el culo.

Hoy ha dado la segunda campanada -y, además, de una forma exquisitamente elegante, colocándose personalmente en un segundo o incluso tercer plano- favoreciendo y bendiciendo en el ámbito de sus competencias un proyecto tecnológico y cultural avanzado, el primero de su especie en Catalunya, segundo en España y todavía de los primeros del mundo: el acuerdo de cinco bibliotecas catalanas -coordinadas por la más importante de ellas, la Biblioteca de Catalunya- con Google para digitalizar un fondo -libre ya de derechos monetarios de autor- de trescientos mil libros. Campanada gorda, muy gorda, en términos de cultura de la buena y no de la de Dixie porque, aparte del impulso que ello supone para la lengua catalana, pondrá a disposición de todos los ciudadanos del mundo obras escritas también en castellano, en frances, inglés, alemán, latín y varias más, escritas por infinidad de autores de la talla de, por ejemplo, Ramon Llull, Verdaguer, Cervantes...

Aparte de la biblioteca ya citada, forman parte de este importantísimo proyecto la biblioteca del Monasterio de Montserrat, la biblioteca pública del Seminario de Barcelona, la del Centre Excursionista de Catalunya y la del Ateneu Barcelonès.

Trescientos mil libros y sin que a los ciudadanos nos cueste un duro.

¡Esto sí que es un pelotazo!

2 comentarios:

  1. Sí, señor. Me uno al aplauso.

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  2. Pues si ...

    ... lo que pasa es que Carmen Calvo se ha gastado casi 3 millones de nuestros € en llamarnos delincuentes y claro, ya olvidemonos para 2007 de iniciativas como esa de digitalizacion de obras a nivel nacional - ¿como iba el proyecto ese de digitalizar la Biblioteca Nacional? -.

    No se donde lei que los buenos consejos se propagan despacio y los malos muy deprisa ... asi nos va.

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