jueves, 12 de abril de 2007

Clima y catalanes

De la serie: «Los jueves, paella»

En una de esas entradas que tengo por ahí detrás, decía que los pajarracos estos del buen rollito y de lo políticamente correcto son perfectamente capaces, entre su lenguaje cargante, absurdo y obtuso, y su obcecada machaconería, de convertir en algo odioso la causa más justa. De verdad que a ese gremio lo trago aún menos que a la $GAE y mira que es difícil (aunque no son tan ajenos los unos a la otra y viceversa, pero, bueno, esa es otra cuestión).

Como es notorio hasta para los ciegos sordomudos, ahora la han tomado con el cambio climático.

Yo, la verdad, no tengo conocimientos suficientes como para tomar partido en una cuestión tan difícil y compleja. Hay importantes núcleos de científicos que afirman categóricamente la culpabilidad humana del cambio climático y núcleos, no menos importantes, que la niegan con igual severidad, al menos como factor determinante. Por supuesto, unos acusan a los otros (y los otros a los unos) de estar vendidos a tales o cuales intereses, de modo que los poquísimos ciudadanos de a pie que intentamos sacar el agua clara pese a nuestra astronómica distancia académica de un simple primer curso de Físicas, nos quedamos ayunos en la cuestión.

Pero si seguimos aquel principio criminológico de buscar al beneficiario del crimen para llegar hasta su autor... las dudas pasan entonces a ser grandes.

Primera cuestión que retrata de pies a cabeza la estupidez de lo políticamente correcto: la unanimidad. Cuando hay unanimidad, hay trampa, seguro. Si silencian al discrepante es porque le temen y si le temen es porque muy probablemente esté armado de razones poderosas que conviene impedir que enuncie. Pensemos, por ejemplo, en la unanimidad de los políticos en el tema de la propiedad intelectual. Incapaces de ponerse de acuerdo incluso en las cosas más graves y más preocupantes para la ciudadanía, cuando se trata de los intereses de la $GAE, vaya por Dios, hombre, no hace falta ni negociar: la unanimidad llega fluida y con ese apestoso olor a axioma de feria de todo a cien.

Segunda cuestión: se diría que el cambio climático ha llegado de golpe. Hace dos, tres o, a todo estirar, cuatro años, del cambio climático únicamente hablaba Greenpeace y eso solamente cuando estaban aburridos mientras limpiaban los fondos de los barcos. Y, de pronto, parecería que el cambio climático es cosa poco menos que de Al Qaeda. A veces, me tumbo en el sofá y pienso: fíjate que la cosa de Oriente medio se les va a los yanquis de las manos irremediablemente, con lo que el petróleo es cada vez algo más inasequible (ya no su precio, sino su control) y mucho más susceptible de ser usado como arma de lo que lo fue en 1972. Entretanto llega la fusión nuclear -que llegará, pero va para largo- y demostrado que las fuentes energéticas llamadas "renovables" pueden constituir alternativas interesantes a nivel local, pero son incapaces de sostener de modo permanente o indefinido -de hecho, son incapaces siquiera de intentar afrontar- suministros industriales masivos o de grandes concentraciones humanas... ¿cómo podríamos hacerlo para que el personal tragara con las centrales nucleares de fisión? Pues basta con que los "informes científicos" aumenten el nivel del mar para el 2075 a razón de un metro por semana y, para el año que viene, hasta los ciudadanos más "verdes" y más ecologistas se presentarán voluntarios para encender los artefactos herrumbrosos de Ascó con sus propios soplidos. Se conseguiría reactivar el negociazo de las centrales nucleares (electricidad baratísima cobrada al usuario como si fuera oro a chorro) y se neutralizaría, como peligro colectivo, un Oriente Medio que el fundamentalismo islámico ha puesto fuera de todo control. Si el petróleo llegara a ser únicamente necesario para la fabricación barata de materiales sintéticos, Occidente podría sobradamente autoabastecerse (de hecho, siempre se ha dicho que, aunque fuera inagotable, utilizar el petróleo como combustible es una animalada equivalente a encender cigarrillos con billetes de 50).

Tercera cuestión: la meteorología, como sistemática, es muy reciente. Las series estadísticas con las que se trabaja apenas alcanzan -o sobrepasan en poco- el par de siglos. Por otra parte, observaciones antiguas y documentadas nos han dejado claro que el clima experimenta cambios cíclicos debido a razones que no son mágicas, que tendrán una explicación por alguna parte, pero que todavía se desconocen. Pero parece que hubo un calentamiento global en la Edad Media y luego, hacia el XVIII se experimentó lo que suele denominarse pequeña glaciación. Tanto es así, que he leído, y más de una vez, que el famoso retroceso de las masas de hielo del Ártico no sería sino el hecho de que están volviendo al nivel que tenían en (más o mensos) 1700. Resulta que estamos en un planeta vivo (con temperaturas acojonantes en un núcleo densísimo) y para que pasen ciertas cosas no es necesaria la mano humana. Por otro lado, uno se sienta a contemplar un mapamundi -una bola del mundo, para entendernos- y trata de poner a escala las emisiones contaminantes y, aún en la ignorancia confesa al principio, no parece que la actividad humana sea suficiente como para poder cargarse toda esa dinámica. El mundo es muy grande, mucho, mucho; tanto que cuesta creer que, por millones que sean, unos infectos cochecitos puedan alterar su equilibrio.

Encima, anda la ONU trasteando en el invento y cuando esa cuadrilla de hotentotes impresentables anda trasteando en algo, mal asunto. Esos ensucian todo lo que tocan (siempre que a esa gentuza le llegue algo limpio alguna vez).

No sé por qué, pero, así, a puro instinto, seguiré recomendando a mis hijas que no vacilen en largarse de España a la menor -aunque buena- oportunidad, pero también les diré que no tengan prisa por reservar billete a Marte

Que igual el detergente no llega al río.
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Si uno coge un litro de perfume exquisito y lo mezcla con un litro de mierda, está claro que nadie va a aplicarse esa loción porque, evidentemente, no va a oler nada bien por más que el 50 por 100 del potingue esté compuesto de ambrosía aromática. Es lo mismo que sucede cuando uno coge unas cuantas verdades y las mezcla a saco con unas cuantas mentiras: el resultado es impresentable; si, encima, la mezcla no se hace a saco sino, de algún modo, con cierta premeditación e inteligencia, es decir, bajo fórmula, y si, encima, la fórmula no mezcla verdades y mentiras al 50 por 100, sino que la proporción de estas últimas es mayor, ya tenemos algo más que una simple mentira: tenemos una manipulación pura y dura. También se puede manipular tomando como verdad generalizada lo que es una verdad, a lo sumo, parcial o sectorial. Si ambas manipulaciones se funden en una sola, estamos entonces ante el summum del asunto y entonces no cabe llamarle abominación sino, redondamente, hijaputez.

Estas son las reflexiones que se me ocurren después de haber visto esta noche -anoche, para los lectores- el programa «Ciudadanos de segunda» emitido por Telemadrid hace unos muy pocos días. Lo encajo aquí para que el lector que lo desee lo vea como lo he visto yo.


Bien, desarrollemos, que decía aquel...

En Catalunya tenemos un problema lingüístico grave, pero que no tiene nada que ver con el falso problema lingüístico que los hijoputas de cierto bando y los hijoputas de cierto otro nos quieren hacer ver.

Nuestra problema lingüístico tiene dos proyecciones, dos vectores: el exterior, consistente en una histórica estupefacción por parte de la mayoría de los españoles ante el hecho de que haya una porción de [aquí pon país, estado, nación, región o lo que te salga de los cataplines] que tiene y usa habitualente, como propia, otra lengua distinta de la común, de la común entendida en el doble sentido de la más extendida y de la que se usa entre ciudadanos de distinta lengua materna para entenderse entre ellos; esa estupefacción, larga, de verdadera sustancia histórica, no disminuye con el paso del tiempo y, ocasionalmente, tiene "picos" hacia arriba (casi nunca hacia abajo); y el vector interior que reside en un hatajo de jamelgos, amargados -con razón, ojo- por la realidad cutre de una España apestosa, no hay nada nuevo bajo el sol, a los que un día no se les ocurrió nada más que establecer que la lengua -a evidente falta de otra cosa- era el elemento definidor de una nación, y como el transcurso de no demasiado tiempo iba demostrando a cada minuto que eso no se sostenía, aparte de ejercer una suerte de paroxismo lingüístico, empezaron a hacer un tebeo de todo el entorno de la presunta nación, desde las costumbres ancestrales hasta la cotidianidad misma del presente pasando, no faltaría más, por la propia Historia a la que hicieron víctima y esclava de una neomitología que hay para cagarse.

Y los ciudadanos normales, de a pie, vamos caminando como podemos en nuestra -ahí sí- ancestral normalidad lingüística que, en los últimos casi seiscientos años -o sea, ayer mismo-, consiste en la convivencia, en proporciones cambiantes según el momento histórico, de dos lenguas. Porque quizá haya que recordar -saber, habría de saberlo todo el mundo- que habiendo cascado sin descendencia en 1410 Martí l'Humà (en notación castellana, Martín I El Humano, también llamado El Eclesiástico), último rey de Aragón descendiente directo de la casa condal de Barcelona, ocupó la Corona de Aragón la casa de Trastámara en la persona de Fernando de Antequera, primero en esa Corona (Ferran I, en notación catalana) nacido en Medina del Campo (hoy provincia de Valladolid, comunidad autónoma de Castilla y León) a resultas del Compromiso de Caspe. Por supuesto, el advenimiento al trono del amigo Fernandito de Trastámara no tuvo efectos lingüísticos inmediatos en la sociedad catalana, pero ahí se abrió el primer agujerito por el que penetraron las primeras moléculas (virus, para los talibanes lingüísticos) del bilingüismo que, pese a muchos gilipollas, habría de hacer de Catalunya uno de los/las [aquí pon países, estados, naciónes, regiones o lo que te salga de los cataplones] culturalmente más rico de España y de parte del extranjero.

Desde un poco después, y ya digo que en diferentes proporciones, aquí ha habido siempre dos comunidades lingüísticas (que también es cierto que no siempre se han llevado bien, pero eso tampoco autoriza a decir que siempre se han llevado mal) que hoy, a reserva y con permiso de los hijos de Alá, se andan por mitad y mitad, si bien el número creciente de hijos de Atahualpa parece que pronostica un futuro de cierta prevalencia lingüística castellana, depende de cómo se produzca -si se produce- su absorción lingüística en términos generacionales.

Es correcto, por tanto, decir que el catalán es la lengua propia de Catalunya, pero no sería rigurosamente cierto negarle también esta propiedad al castellano. Y eso puede no gustar a muchos, es verdad, entre ellos quizá -y con muchos matices- a mí, sobre todo porque, cuando conviven dos lenguas, la prevalencia de una supone, esto es de cajón, la decadencia de la otra y a mí me jodería mucho que se perdiera el catalán, pero en este mundo todo es mudanza, creo que lo decía Santa Teresa, que de catalán no entendía media torta pero sapiencia le sobraba.

A partir de ahí, ya entramos en el ámbito de lo cutre y en el encabronamiento politiquero.

Que un canario afincado en Sitges desde principios de los años 80 -o sea que lleva aquí, como poco, un cuarto de siglo- con una hija que, estando en edad escolar habrá nacido [viviendo sus padres] aquí, se queje de que no le den clases íntegramente en castellano y se siga quejando cuando le ofrecen hablarle a la niña en castellano porque entonces se sentiría discriminada (¿qué hay que hacer? ¿deportar desde Logroño a quince niños para que a la nena se le pueda montar un circuito diferenciado en castellano?), qué quieres que te diga, huele mal. Huele a política. Como la del falsario del cargo educativo de la Generalitat, cuando dice tan tranquilo que si se pide escolarización en castellano, se da, que la ley se cumple, cuando todos aquí sabemos que eso es falso, que el tal cargo falta a la verdad descarada y premeditadamente. Por otra parte, como padre, hay que ser idiota para negarle a un hijo el privilegio del bilingüismo (si en casa hay inmersión lingüística en castellano, no pasa nada porque la haya en el colegio en catalán, único lugar, por otra parte, donde la hay en ese idioma), pero el canario en cuestión ya se apañará con su hija cuando esta crezca y vea lo que ha perdido para no ganar nada. Luego ese señor (y si no él, algún otro como él) se gastará tres o cuatro mil euros para llevar a la niña a Irlanda a sumergirla lingüisticamente en inglés; se ve que esa inmersión lingüística ya no es perversa.

Lo que ocurre es que ese panfleto televisivo expone esa problemática como si fuera generalizada, y no es verdad. No es verdad, insisto. Hay algunos casos, es cierto, pero son muy pocos, muy excepcionales. Aunque también es cierto que no se les ha atendido adecuadamente y que el miedo nacionalista de que el ejemplo se extendiera si se accedía a sus demandas (efectivamente, acordes con la ley) ha hecho que, estúpidamente, se acerrojara cualquier alternativa posible. Pero no hay -repito: no hay- conflicto generalizado en la escuela catalana en el ámbito lingüístico; aunque eso quizá no quiera decir nada: sí que debiera haber conflicto -y grave- en cuanto a la calidad y la estructura de los contenidos (sea en el idioma que sea) y tampoco lo hay. Esta misma noche, durante la cena, le decía a mi hija que la burrez general de su generación sólo sería superada por la de sus hijos, si no se pone severo remedio a esta situación (y no hablo ahora de la lingüística).

El nacionalismo ha hecho muchas burradas. Algunas, realmente peregrinas, pueblerinas e impropias de su protagonista: es difícil no recordar que una innecesariamente dura Ley de política lingüística existe porque una noche Jordi Pujol agarró un globo al querer ir al cine y no encontrar ni una sola película en catalán. Otro día hablaré de por qué las películas en catalán no tienen público, que no es por causas políticas ni por abominación general a la lengua catalana. Pero a la ley de política lingüística sí le reconozco una virtud: que nadie, en Catalunya, pueda negarse a entenderme si hablo en catalán y ese es un deporte (el de hable usted el idioma del Imperio) que hacía muchísimo tiempo que no se practicaba aquí y que han resucitado, mira por dónde, unos ciertos castellanohablantes que, precisamente, no son españoles. Y por ahí sí que no paso. Como no paso porque una señora italiana se queje -como ocurre en el libelo- de la inmersión lingüística en catalán; si no le gusta, ya sabe: Florencia es preciosa en esta época del año; la ciudadanía europea no da para tanto y fuera de tu casa, la ley es la ley y san joderse cayó en tal día. Uno de Burgos o de Salamanca, vale; uno que no tenga DNI, no. Radicalmente, no.

En fin, que como diría mi hija, ya ralla (imagino que vendrá de "rallar", que parece más abrasivo que "rayar") tener que estar a vueltas con el catalán cada dos por tres. Todavía habría mucho más que decir, pero me remito a otras paellas en las que ya salió el tema.

Por cierto, una nota de impagable demagogia en la cosa esa telemadrileña: se pretende que en el patio también se obliga a los niños a hablar en catalán, como queriendo decir que no se les permite hablar en castellano. Incidentalmente, esto es rigurosísimanente falso; tanto es así que el talibanismo lingüístico (sector barretina) se está rasgando las vestiduras porque, a su modo de ver, "el catalán se ha ganado en las aulas pero se ha perdido en el patio", lo cual casa mal con su obligación en este último. Lo bonito es que para ilustrar la represión anticastellana en el patio, la tele pepera pregunta por la cuestión a unos niños que, efectivamente, responden quejosos que en el patio les prohíben hablar en su idioma y les obligan a hacerlo en catalán. Un testimonio comprometedor... de no ser porque los tales niños tienen un acento urdu o árabe acojonante. Y no: hablar urdu o árabe en un centro público no es un derecho constitucional.

Se siente.
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Larga paella la de hoy. Quizá un poco palo para mis valientes, pero es que la demagogia que se vomita con el tema del catalán tanto dentro como fuera de Catalunya es indignante. Ya sé que es una guerra perdida, que la existencia del catalán jamás será digerida -en general- en la España monolingüe y que cualquier pretexto, razonable o no, es bueno para lanzarnos la caballería; rara arma en un país que, en su momento, pasó a la Historia -entre otras cosas- por su infantería.

Han quedado muchas cosas en el tintero, porque tres jueves sin paella es mucho ayuno y abstinencia pero, bueno, ya me iré poniendo al día.

El próximo jueves, queridos, será 19, festividad de San León IX, papa durante cuyo mandato se consumó el cisma de Oriente. Era alsaciano y casi seguramente germanohablante. Si llega a hablar catalán, el pobre León, media España sería ahora ortodoxa griega y en vez de canonizarlo le hubieran dado un puntapié en el trasero.

No som res...

8 comentarios:

  1. Hombre, Don Javier, que los no catalanes no somos tan malos, como tampoco lo sois vosotros... Creo que en general pedecemos un problema de entendimiento propiciado por los políticos, que son los que sacan tajada de esta otra crispación. Dada la relación Cataluña-Resto de España, lo normal sería que os mirásemos con simpatía, cuando menos; ahora bien, todo lo que tenéis de bueno en muchas cosas lo tenéis de malo a la hora de hacer marketing.

    Por otro lado, tengo entendido que se trata de rayar, como los discos rayados, no como el pan rallado.

    Vaya usted cocinando la siguiente que tres semanas de ayuna me tienen muertu fame ;-)

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  2. Así como en Cataluña esa problemática no es generalizada (según tus propias palabras), tampoco es cierto que el catalán no sea bien digerido en la España monolingüe (hablar bien inglés me incluye en ella??).
    En general la disertación me ha parecido razonable, aunque percibo un ligero aire de victimismo.
    Estoy de acuerdo contigo en casi todo, especialmente en que el bilingüismo es una virtud (sean los idiomas que sean) en vez de un defecto, pero te lanzo una pregunta:
    ¿Tiene sentido que los organismos oficiales exijan a sus empleados el dominio del catalán? Hablo sobre todo de lugares que, al menos en el resto de España, gozan de una gran movilidad geográfica, como pueden ser policías (ahora ya no que se han transferido las competencias), funcionarios, profesores y estudiantes universitarios, etc.
    Me parece en cierto modo discriminatorio e intervencionista, aún entendiendo que La Caixa ,por ejemplo, pueda exigir lo mismo a sus empleados.

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  3. Más que aire de victimismo, querido homónimo en iniciales, es un cierto aire de cabreo, pero vaya, no es esa la cuestión.

    Es cierto que la existencia de una lengua propia distinta de la común tiene algunos inconvenientes. Negarlo es no ver la realidad. A nadie le gusta ir a trabajar a un lugar en el que tendrá que batallar con una lengua que no le es propia, o sea que o va muy incentivado, o muy necesitado (que es el mejor incentivo) o, más fácilmente, no va. Esto, junto con el alto coste de la vida, crea problemas de funcionarios y empleados públicos en general en las administraciones periféricas estatales. Tradicionalmente aquí hemos tenido graves problemas con los policías y con los jueces. Lo de los policías se ha solucionado con el cuerpo propio, pero lo de los jueces es más difícil porque, además, en Cataluña, el funcionariado no tiene mucha tradición. Además, aún suponiendo que un profesional se conforme con lo del catalán (si visitas Cataluña verás que en la vida cotidiana el problema es ínfimo) tropieza con la inmersión lingüística en las escuelas. No es lo mismo el señor canario del reportaje, que ya le vale, llevando 25 años aquí, que un juez, un policía, un militar o un inspector de Hacienda que van a estar un número reducido de años (si pueden ser dos, mejor que tres) a la espera de pillar la anhelada plaza en Madrid, rompeolas de las Españas y de la función pública, por lo visto. Claro, en ese número reducido de años, los hijos de ese funcionario lo tienen cutrísimo, porque se ven metidos en un marrón que con toda seguridad va a afectar a su rendimiento escolar, para nada. Para nada a efectos prácticos inmediatos. Con sólo un par de años de estancia escolar aquí, dominarán el catalán a la práctica perfección y eso siempre es un valor. Pero, de acuerdo: no compensa los perjuicios.

    Sin embargo, tenemos la España que tenemos y hay que tomarla así si queremos convivir. Nada es perfecto y toda fórmula tiene inconvenientes que debemos sufrir con paciencia porque la convivencia es como una negociación, todos renunciamos a algo para poder asegurarnos lo principal. ¿Acaso no funcionan así incluso las parejas, los matrimonios?

    Aunque pueda parecer increíble, ten por seguro que cuanto más a nuestro aire podamos estar los catalanes menos problemas de nacionalistas -catalanes- habrá. El número de independentistas, hoy día, es reducidísimo (ojo, que no todos los que votan a ERC lo son). Y de los que lo son, la mitad no se lo creen ni ellos y la otra mitad son chavales jovencísimos que ejercen de «indepes» porque es la manera más eficaz de tocar los cojones. Al 80 o 90 por 100, se les pasa con la primera nómina de un contrato fijo.

    Pero la identidad (que no es lo mismo que la nacionalidad) la tenemos todos muy arraigada y aguantamos muy mal que nos la toquen siquiera sea levemente.

    Y eso es lo que han hecho esos vándalos de Telemadrid.

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  4. Os adjunto un artículo de Enric Juliana en la Vanguardia de ayer que creo muy interesante de cara a este debate:

    La trampa (y sus cómplices catalanes)

    Enric Juliana

    Papá, esto que estamos viendo no me gusta; no es verdad", me comentó mi hija menor el lunes por la noche, cuando ya llevábamos veinte minutos con el documental de Telemadrid titulado Ciudadanos de segunda. Ella hacía zapping en busca de Los Serrano -serie del todo imprescindible para entender la España que decidirá el desenlace de las próximas elecciones generales-, cuando nos topamos con unos predicadores del Apocalipsis que describían Catalunya como si fuese la Croacia fascista de 1941; la Croacia de los ustachas. No es raro encontrar hoy el mensaje del Apocalipsis en los medios de comunicación (parece que pronto seremos engullidos por una pavorosa subida de las aguas), pero aquel programa, producido por la empresa El Mundo TV, tenía un timbre especial. Tenía el timbre del odio.

    "Papá, no me gusta". Mi hija no añadió nada más, pero me lo dijo todo con su mirada. Lleva tres años escolarizada en Madrid, después de haber estudiado en Barcelona, en Roma, y otra vez en Barcelona. En casa hablamos siempre en catalán, aprendió sus primeras letras en catalán, y, sin embargo, domina bien la lengua castellana. Ella se enfadaría si hablase de sus notas, pero digamos que nunca ha tenido que recurrir a clases de refuerzo en Madrid. ¡Debe de ser inmune a la persecución lingüística de los ustachas! Madrid es una ciudad abierta, ciertamente, pero sus planes de enseñanza no ofrecen la posibilidad de proseguir el aprendizaje del idioma catalán en horario escolar. A la España plural parece que todavía la están peinando.

    Digámoslo todo. Mi familia jamás ha tenido un solo problema en Madrid por hablar catalán en público. La España de los de abajo -la España de Los Serrano- es mucho más sana de lo que algunos majaderos escriben o hacen ver por televisión. Jamás hemos tenido problemas, pero ahora debo recurrir a mi hija mayor. Una vez me dijo: "Papá, en clase me han preguntado si es cierto que en casa hablamos en catalán".

    He ahí la clave de la cuestión. Ninguno de los pactos que han vertebrado la política española estos últimos treinta años, ninguno, absolutamente ninguno, ha puesto seriamente sobre la mesa la dimensión hispánica del catalán, del gallego y del euskera. Ninguna fuerza política ha querido garantizar un mínimo: evitar que un niño que habla en catalán con sus padres sea percibido como un extraterrestre por sus compañeros de clase en Madrid o en Sevilla. La retórica autonomista -y nacionalista- ha disfrazado estos años mucho particularismo de vuelo táctico.

    Sobre este monumental vacío cívico cabalgan los oportunistas, los chaqueteros, los sembradores del odio y los alucinados que quieren creer que Catalunya es la Croacia ustacha, y que el resto de España es la Serbia de los chetniks.

    Romper esa dialéctica -hoy banal y quizá mañana infernal- no será fácil, porque tiene muchos agentes emboscados. La astucia del reportaje de Telemadrid consiste en haberlos detectado con agilidad. Ahí está el señor Miquel Calzada, más conocido en los ambientes como Mikimoto,aconsejando marchar de Catalunya a quienes no quieran hablar o aprender el catalán. Ahí está el señor Joel Joan, en estudiada pose patriótica. He ahí dos auténticos talentos del catalanismo. Dos cómplices de la estupidez.

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  5. Me consta (o por lo menos es la idea que tengo) que no hay tantos independentistas catalanes como nos quiere hacer creer ERC y, desde luego, la identidad como pueblo no tiene nada que ver con eso.
    Sin ahondar en las comparaciones (que no son posibles), yo soy cántabro y, aunque no vivo allí, me sigo identificando con la cultura de Cantabria.
    Me parece que en Cataluña ese sentimiento es más

    La exigencia de hablar catalán en ciertos ámbitos se ve también desde el resto de España (bueno, hablo en mi nombre, tampoco quiero meter a nadie en este saco) como una limitación de derechos: deberíamos tener derecho a optar a una plaza pública en Cataluña aunque no supiéramos catalán, igual que sucede si fuera en Albacete, La Coruña o, incluso, Bilbao.
    Con el tema universitario (en cuanto a la movilidad de los alumnos) sucede lo mismo, aunque ahora que las universidades son organismos que funcionan en la práctica como empresas privadas, tampoco habría mucho que reclamar.
    En cualquier caso, creo que sería una pena para Cataluña que buenos profesores, alumnos o investigadores no fueran allí por no saber catalán. Sean españoles o extranjeros.

    Como no tengo vocación funcionarial y no me atrae para nada la posibilidad de ser funcionario (con todos los respetos hacia tí), creo que todo esto no me afectará.
    Lo que sí puedo sufrir es la inmersión lingüística, pues mi sector profesional (el químico) está muy focalizado en Cataluña y hay bastantes probabilidades de que acabe por allí.
    Y lo disfrutaré, de eso no tengas dudas.

    PD: Al señor Enric Juliana le diría que no se ponga tan melodramático, que si un niño va a un colegio de Santander hablando con acento andaluz, en español, por supuesto, le van a mirar como un extraterrestre de todas formas.

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  6. Al final todo redunda en la identificación de lengua con cultura, nación, patria o ser........ sólo es una parte y no la mayor de ella....

    Si no fuera así.... ¿qué habría pasado con los italianos? ¿Dejaron de serlo el día que su idioma evolucionó del Latín a lo que hoy conocemos? ¿Y los griegos? ¿O los propios españoles tras los años de dominio árabe plasmado en un léxico enriquecido pero en gran medida ajeno a la tradición latina anterior?

    Cómo gallego bilingüe (tri con el inglés) veo repetirse los mismos errores en Galicia.... copia exacta y calcada de la política lingüística catalana a una realidad que no tiene ninguna semejanza.... ahora creación de una red de "galescolas" donde se pretende atrapar a la ciudadanía invitando a que inscriban a sus alumnos dado que la calidad de la enseñanza que van a recibir va a ser mejor, porque van a tener mas recursos (y de coladillo inmersión lingüística).

    Soy padre reciente, y si tengo que decidir en que va a usar los limitados recursos y capacidades de los que va a disponer la mente y el tiempo de mi hijo, prefiero que los use en aquellas herramientas que le permitirán tener mayores posibilidades en el futuro (léase español e inglés). Lo lamento. El gallego recibirá lo que sobre. Y espero que por ello no sea menos gallego para algunos.

    Estupendo blog. Mi mas sentida enhorabuena.

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  7. Muy buen artículo y bien expresado. Tal vez le interese EL ARTE DE LA VENTAJA, libro virtual para descargar en

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    Un saludo

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  8. REFLEXIÓN SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL.

    Sino frenamos la contaminación, y si no se hace nada pronto, va a ser demasiado tarde para tomar medidas para desacelerar el calentamiento global, porque va a llegar a tal grado el calentamiento que ya no va a ver punto de retorno y esto solo va a pasar en las próximas décadas. Se dice que en este siglo la temperatura global de la Tierra va a aumentar de 1 a 6 grados, quizás no parece nada a simple vista. Pero el aumento de grado por grado traerá consecuencias muy drásticas. Cuando la tierra alcance el 3er grado de aumento ya no se va a poder hacer nada, porque el calentamiento se va a tornar incontrolable y provocara la desaparición del Amazonas a causa de enormes incendios que van a ser imposibles de frenar, eso es muy grave porque automáticamente provocara que la temperatura suba 1 o 2 grados más. Y bueno al 4to grado, el nivel del mar subirá a causa del derretimiento de los polos de la Antártida, desapareciendo todos los países con costas, o sea que las costas sudamericanas serán las 1eras seriamente afectadas. Aparte el deshielo en la Antartida hoy ya es una realidad. Esta ocurriendo de una forma mas acelerada de lo que se pronosticaba. El volumen que contienen todas las masas de hielo existentes en el planeta, ¡podrían provocar que el nivel del mar subiera de 60 a 70 m! Va a ver supertormentas nunca antes vistas, enormes catástrofes y esto va a pasar mucho antes de lo que pensamos, quizás hasta lo vivamos nosotros, sino es así serán nuestros hijos. Estas son algunas de las innumerables consecuencias que traerá el cambio climático y de hecho quizás hay muchas otras cosas que ni sabemos, y que ni imaginamos que puedan llegar a suceder. El cambio climático ya lo estamos viviendo. Grandes desastres naturales que antes ocurrían cada décadas, ahora cada vez ocurren mas seguidos. Estos fenómenos cada vez ocurren con más frecuencia e intensidad. El desprendimiento de grandes bloques de hielo esta ocurriendo en los en los polos, masas de hielo gigantes de centenares de km. cuadrados. Si bien el desprendimiento de esos bloques que colapsaran no tendrán un efecto en la elevación del nivel del mar, significa una alerta que algo no anda bien, porque esos desprendimientos de esa naturaleza no son usuales, es a causa del calentamiento global según señalan los científicos. Y que es la zona más afectada por el calentamiento, y la Antartida es la zona que mas a sufrido el aumento de temperatura. Evidentemente el planeta nos esta diciendo que esta llegando a su limite, y nos esta advirtiendo. Estamos en la era en que tenemos que tener verdaderamente en cuenta el medio ambiente y aprender a sobrevivir a lo que nos vamos a enfrentar, que va a ser una batalla muy dura por la supervivencia, porque no nos vamos a engañar, poco se va a hacer por esta cuestión, o cuando realmente busquemos una solución ya va a ser demasiado tarde .Y los países subdesarrollados van a sufrir mayor impacto. Esto provocara enormes crisis mundiales por las consecuencias económicas y perdidas humanas. Guerras por la escasez de los recursos naturales, y una de los principales causas será por la escasez del agua. Es muy difícil, porque hay que cambiar la mentalidad de las personas, cambiar nuestras maneras de vivir, y eso no es de un día para el otro. Y hay otros intereses de por medio que juegan ,el afán de lucro y de expansión de los países de 1er mundo y los de en vías de desarrollo, que obstaculizan más aun buscar nuevas alternativas de desarrollo que sean ecológicas, una alternativa por ejemplo es la energía solar y la eólica pero también existe otras posibilidades. Por eso es muy difícil cambiar un sistema ya predominante a nivel global que rige nuestra sociedad. De otra manera se puede decir quizás que el gran culpable sea el sistema capitalista, pero hablando de la fase del desarrollo industrial. Las industrias son las que emanan el gran porcentaje de los gases de efecto invernadero que perjudican el medio ambiente. Pero tenemos que pensar que se va a hacer mucho mas por esta causa y que del hombre se convenza que no hay otra si es que queremos nuestra preservación. El hombre es un animal de costumbre por ese lado quizás surja algo de esperanza, pero no contamos con mucho tiempo. Hay que buscar soluciones para prevenir tales predicciones de catástrofes climáticas que no ocurran y no buscar soluciones para enfrentarlas en el día de mañana. Mas vale prevenir que curar encaja muy bien en este tema. Y creo que una cosa es cierta el costo económico sería enormemente mayor si seguimos en la misma rienda, lo que significa reconstruir ciudades desvastadas por desastres naturales que de hecho ocurre pero se convertirá en algo mas común y con mas poder destructivo, las posibles enfermedades nuevas que pueden aparecer, la escasez de ciertas recursos haría que estos fueron de altísimo costos para conseguirlos, y esto es muy claro, no todos podrán acceder a ellos, serán muy pocos, habrá guerras por los mismos, y bueno a causa del aumento del nivel del mar, los países de menos recursos no se podrán salvar. Y los países mas ricos buscaran soluciones para construir, barreras bloques especies de muros gigantes para evitar que queden bajo agua. Lo que es una injusticia porque quizás unos pocos se puedan salvar, los que tienen mas recursos y son mas poderosos, que a su vez son los que mas contaminan. ¿Sé imaginan lo que podría llegar a ser el costo económico? serian cifras astronómicas, pero lo mas importante
    sin duda es el costo humano que esto provocara. Sin duda que en esto la educación va a ser clave, desde los institutos y los hogares. Es la hora de saber realmente y actuar. Ya no se puede seguir ignorando, detalles mas detalles menos, el cambio climático es una realidad y se debe en gran parte a la acción del hombre, de eso no tengo ninguna duda. Yo creo que el clima sufre cambios naturales pero pienso que el hombre ha acelerado ese proceso. Pero aparte pensemos esto, ¿qué es lo que les dejamos a los que vienen a las generaciones futuras y al resto de los seres vivos? Hay gente que piense que quizás esto pueda suceder, pero le restan importancia porque piensan que no les va a tocar en sus vidas o que va pasar en mucho tiempo, pero como dije antes ,con los que vendrán que? Sufrirán las consecuencias de lo que hicieron sus antecesores.
    A continuación voy a decir mas en detalle lo que puede provocar el aumento de grado por grado según Mark Lynas en un libro que escribió titulado “Six degrees” (seis grados).
    Un grado más: se acabaría el hielo del Ártico.
    Lynas plantea la desaparición del hielo del Ártico durante medio año si la temperatura sube solo un grado centígrado más. Además, las mareas podrían sumergir todas las viviendas de la costa de la Bahía de Bengala, entre Birmania e India, donde habitan más de un millón de personas. Habría huracanes en el Atlántico Sur, sequías severas en el oeste de Estados Unidos donde se ubican ciudades como San Diego, San Francisco, Las Vegas y Los Ángeles y se verían cambios inesperados en la agricultura de Inglaterra, donde hay más de 400 viñedos.
    Más 2 grados: se acabarían las barreras de coral.
    Se aceleraría el derretimiento de los glaciares de Groenlandia. Del glaciar Jakobshavn se desprenderían porciones de hielo que si se derritieran serían suficientes para abastecer con agua potable a todos los habitantes de Nueva York por un año. La extinción de los osos polares no tendría vuelta atrás y los insectos podrían comenzar a migrar a muchas regiones que se han vuelto más templadas, un hecho que ya es evidente en regiones de Brasil, Venezuela y Colombia. La isla-nación de Tuvalu, en el Pacífico sur, podría quedar sumergida por las mareas y las barreras de coral desaparecerían, porque no resistirían el aumento de la temperatura del agua.
    Más 3 grados: la amenaza caería sobre la selva del Amazonas
    La nieve de los Alpes se acabaría y las olas de calor serían lo normal en el Mediterráneo y en la mitad de Europa central. Los huracanes de categoría 6, peores que ‘Katrina’, serían más frecuentes y la selva del Amazonas podría desaparecer por la proliferación de incendios.
    Más 4 grados: desaparecerían Venecia y parte de Egipto. El derretimiento de los glaciares del Himalaya, que alimentan el río Ganges, se produciría antes del 2035. La inundaciones serían frecuentes. Además, sin nieve que produzca agua, habría hambrunas. El norte de Canadá se convertiría en la zona agrícola más prolífica del planeta y los hielos del oeste de la Antártida podrían colapsar elevando el nivel del mar hasta la destrucción de zonas costeras de América Latina. También se inundaría por completo Venecia (Italia) y zonas de Egipto y Bangladesh.
    Más 5 grados: no habría agua para Los Ángeles, El Cairo, Lima o Bombay.
    Ante un escenario de este tipo, la guerra por el líquido sería inminente, una situación que muchos de los expertos del mundo han anunciado.
    Más 6 grados: nos devolveríamos al periodo Cretácico.
    Por falta de nutrientes, y ante la extinción de más del 70 por ciento de las especies, el océano se vería azul brillante. Los desiertos avanzarían sobre los continentes. Los desastres serían asunto de todos los días y muchas de las principales ciudades del mundo, como Nueva York, estarían bajo el agua. El mundo podría parecerse al período Cretácico, 144 millones de años atrás, en el que solamente un 18 por ciento de la superficie de la Tierra estaba sobre el nivel de las aguas, cifra que hoy se acerca al 30 por ciento.
    Yo estoy convencido y creo firmemente en esto. Además creo que este siglo va ser clave porque va a marcar el rumbo de la humanidad. Creo que estamos en el momento justo de cambiar o condenarnos a la extinción.
    Aclaro que acepto y respeto a las personas que no estén de acuerdo, solamente expreso mi pensamiento.
    Esto simplemente va dirigido para informar y concientizar.
    Yo se que esto no hace mucho, que realmente lo que provocara cambios es la acción, pero la información es muy importante también, la concientización es el 1er paso.
    Desde luego que quiero aportar con algo mas pero hasta el momento no se como.
    Yo en este momento estoy terminando secundario. Después quiero hacer meteorología para luego hacer licenciatura en ciencias atmosféricas. Porque estoy interesado en estudiar el comportamiento y variabilidad del clima y por la tanto las consecuencias que trae y puede traer el cambio climático.
    Si alguien quiere comunicarse conmigo , o si me pueden aconsejar todas las opciones que tengo para estudiar además de ciencias atmosféricas, mi correo es: locomotiv313@hotmail.com
    Desde ya doy muchas gracias a este blog por darme la posibilidad de dejar este mensaje y a tantos otros.
    Aprovecho a comunicarme a través de estos blogs que tratan sobre el tema del cambio climático o calentamiento global porque la gente que los visitan es mas probable que se interesen por este tema.
    Muchísimas gracias.
    Un gran saludo

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